El ACA vuelve a Europa con Alpha 54 Racing y reactiva una vieja receta argentina
El equipo de Nicolás Bianco y Gregorio Mandrini competirá en la Fórmula 4 Italiana con Thiago Palotini y Federico Díaz Quaglia como pilotos.
El automovilismo argentino está a punto de presentar una de esas historias que, de entrada, ya vienen con contexto incorporado. Alpha 54 Racing, una estructura radicada en Italia pero con identidad argentina, competirá en la Fórmula 4 Italiana con el apoyo del Automóvil Club Argentino, YPF y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Los pilotos? Dos talentos albicelestes: Thiago Palotini (15) y Federico Díaz Quaglia (17).
La noticia, por sí sola, ya tiene peso. Pero gana otra dimensión cuando se la mira con el retrovisor bien puesto. Porque el ACA no está apoyando una aventura aislada ni una movida decorativa para la foto. Está volviendo a involucrarse en una plataforma europea de formación más de cinco décadas después de haber armado su propio equipo en la Fórmula 2 Europea, aquella experiencia de 1970 y 1971 que tuvo a Carlos Reutemann y Benedicto Caldarella como pilotos y que terminó siendo una de las puertas que empujaron al santafesino rumbo a la Fórmula 1.
QUÉ ES ALPHA 54 Y POR QUÉ EL ACA SE SUMÓ AL PROYECTO

Alpha 54 no nació como una escudería improvisada con bandera argentina pegada arriba del camión. Fue creada por los argentinos Nicolás Bianco y Gregorio Mandrini, dos mecánicos que trabajaron en los últimos años en Racing Bulls en la Fórmula 1 y que decidieron independizarse para abrir una estructura propia en Europa.
La idea, en este caso, no es solo competir: es ofrecer a pilotos argentinos una base técnica en Italia, con contención idiomática y cultural, para suavizar una transición que históricamente fue uno de los obstáculos más ásperos para cualquier talento sudamericano que intentó dar el salto.
El apoyo del ACA no apareció de la nada. La entidad llegó a esta alternativa después de que se cayera el plan de montar una Fórmula 4 argentina, un proyecto que había sido evaluado pero que no cerró por costos de compra, mantenimiento y reposición de los monopostos. En ese contexto, con la cuenta hecha, la conclusión fue casi brutal en su simpleza: con un presupuesto semejante, tenía más sentido empujar a los pilotos directamente hacia Europa. Ahí se cruzaron las necesidades del ACA con la iniciativa de Bianco y Mandrini.

Palotini y Díaz Quaglia, los primeros pilotos elegidos para integrar el programa, fueron seleccionados después de un proceso de evaluación de más de tres meses. Palotini llega con una base fuerte de karting, con títulos en IAME, Rotax y en el plano sudamericano, mientras que Díaz Quaglia aparece como un nombre con crecimiento más reciente pero muy acelerado, con pasos por la Fórmula Renault Plus y la F4 Brasileña.
POR QUÉ LA FÓRMULA 4 ITALIANA IMPORTA DE VERDAD
Acá hay un detalle clave. No se trata de correr en cualquier campeonato de promoción. La Fórmula 4 Italiana es una de las categorías formativas más exigentes y observadas del mapa europeo. El sitio oficial del certamen recuerda que en 2025 se alcanzaron números récord: 278 pilotos participaron en carreras del campeonato italiano. El torneo de este año arrancará en Misano el 10 de mayo, dentro de un calendario de siete fechas íntegramente en Italia.
Eso explica por qué el ACA puso la mirada ahí. No es un destino pintoresco ni una vidriera menor. Es una categoría que hoy funciona como un filtro serio para medir adaptación, velocidad, método de trabajo y capacidad de aprendizaje en un ecosistema donde los equipos grandes, los programas de pilotos y el radar europeo están mucho más cerca.
EL ESPEJO INEVITABLE: EL ACA, REUTEMANN Y LA VIEJA FÓRMULA 2

La comparación histórica no necesita ser forzada porque viene servida. En 1970 el ACA armó su propio equipo para competir en la Fórmula 2 europea, con apoyo estatal a través de SEPAC, presencia de YPF en la decoración y la leyenda “visite Argentina” en los autos.
Para ese plan compró chasis Brabham BT30, motores Cosworth 1.6 y eligió como pilotos a Reutemann y Caldarella. Aquella estructura no fue un gesto simbólico: fue una plataforma concreta de desarrollo internacional.
El diseño de Alpha 54, blanco con detalles amarillos, remite visualmente a la decoración del viejo equipo del ACA. No es el mismo proyecto, claro. Tampoco la escala ni el contexto. Pero la lógica sí dialoga con aquella tradición: detectar talento local, darle estructura fuera del país y usar a Europa como terreno de formación, no como excursión.
UN PROYECTO QUE MERECE ATENCIÓN

La diferencia más clara respecto del antecedente setentista es que ahora el ACA no arma una escudería propia desde cero, sino que se integra como respaldo principal de una estructura ya montada en Italia. También cambió el mundo. Hoy el camino de los pilotos jóvenes es más caro, más profesionalizado y bastante menos romántico. Pero justamente por eso el proyecto tiene interés periodístico real: porque intenta ordenar una salida que, para los argentinos, suele depender demasiado del esfuerzo individual, la billetera familiar o la aparición milagrosa de un sponsor.
En tiempos en los que el efecto Franco Colapinto disparó otra vez la imaginación del automovilismo argentino, Alpha 54 intenta moverse un casillero más abajo, donde en verdad se empiezan a construir esas historias. No promete Fórmula 1 para mañana ni vende una épica instantánea. Lo que propone es algo más serio y bastante menos marketinero: una escalera. Y eso, en este negocio, ya es muchísimo.
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